BUTACA DE PORCELANA

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Sentado en la taza del váter,Luis Brotó dejaba libre su atormentada imaginación de funerario.Con la mirada fija en el sucio terrazo gris a modo de viejo proyector de 16 mm,las jaspeadas motas negras y blancas del piso cobraban vida en seres reconocibles según el azar de sus caprichosas formas.Así aparecía en escena y en plan estelar la dama de los pechos generosos,que contorneando sus maternales caderas,subía la gélida temperatura de aquel retrete.Por la baldosa rota,perpendicular al portarrollos de papel higiénico,con porte chulesco un motorista al que nunca le dejan pasar la frontera agrietada,harto ya de vivir en el páramo más frío de aquel azulejado continente.Justo enfrente y sacando pecho un viejo marinero,enfila el bajel hacia el faro del Escobillón ante la amenaza de un mistral de cisterna antigua.Con orden marcial y con escaramuzas de guerrilla unos soldados napoleónicos unas veces ,otras guardias civiles custodian el palacio de porcelana ante revolucionarias masas que reivindican a las altas esferas,con una gran pancarta:HAY QUE LEVANTAR LA TAPA.Luis Brotó también está harto de que le orinen encima y digan que está lloviendo.

Sergio López

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ABIERTO POR DEFUNCION

Hasta el que menos pensaba que acudiera está aquí.Por si acaso me voy a hacer el muerto más aún, no sea que se acerque a darme el último adiós y me eche a perder el risueño rigor mortis que tanto me ha costado conseguir.Me pregunto qué andará buscando,si cuando yo también transitaba al otro lado del túnel en la gris lucha por buscar luz en el pozo de la vida,jamás fue capaz de soplarme un ojo cuando lo necesité.¡Vaya!,ha pasado de largo,sin ni tan siquiera mirar mi coqueto cadáver.He de agradecer a mi viuda,qué bien suena eso,el traje nuevo con que me ha vestido,ya me veía toda la eternidad con el socorrido traje de todas las bodas.Gracias amor,no tengas prisa en subir a verme.Que alguien consuele a Daría,nuestra asistenta ecuatoriana,cómo llora la pobre,casi parece que sea ella la plañidera de mi viuda.El duelo,debe ser, se vive más intensamente en aquellas latitudes.¡Qué mala suerte,ahora que le iba arreglar los papeles!
Y los compañeros del trabajo,qué detallazo,han hecho una colecta para una corona de flores:HAS DEJADO UN GRAN HUECO ENTRE NOSOTROS.Pedazos de cabrones,el lunes empezaréis a despellejaros por mi vacante de adjunto del director.20121117-024501.jpg

Bueno os dejo,que ya han restablecido la luz al final del túnel.Ah se me olvidaba,me pido reencarnarme en una raya de mar…por si acaso.

Sergio López

Popcorn

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Como de costumbre,James Talbot,subió a su John Deere del 54,con su gorra de visera doble ,masticando su tabaco preferido y despotricando contra todo bicho viviente.Se incorporó a la nacional sin importarle la caravana que iba a ocasionar.Escupiendo el tabaco en la ventanilla de aquellos que lo imprecaban al sobrepasarle.”No lo dude ha hecho usted un gran negocio”.Pero James Talbot sentía que había traicionado a su gente,la que durante generaciones había cultivado aquel maizal.La presión de las autoridades locales y las amenazas de expropiación terminaron por hacerle ceder en la venta del maizal a la empresa que había construido un megacentro comercial,cuyas fases I y II estaban terminadas y cuya inauguración estaba prevista para el día siguiente.En su maizal se proyectaba levantar un gigantesco multicine,con aquellas microsalas de estruendoso sonido,donde a La Diligencia de John Ford le hubiera faltado Oeste o el Tiburón de Spielberg se hubiera sentido en una pecera.

“Hay que adaptarse a los nuevos tiempos,Talbot”,le dijo el alcalde comisionista el día de la firma del trato.Apagó el motor del cascarrabias tractor contemplando el óleo que componía su  maizal  en contraste con los intensos colores y artificiales elementos del centro comercial y toda su parafernalia preparada para la  inauguración.”Además,Centros Ociosos S.A.,le regala la entrada libre a nuestras salas de cine durante un año,exceptuando los periodos de Navidades,Semana Santa y Agosto”,recordaba James Talbot las palabras del gerente de la empresa compradora.Bajó del John Deere y cogió el bidón de gasolina que llevaba en la parte de atrás de la cabina.Roció los limites de la plantación y prendió su mechero zippo,propagándose rápidamente las llamas sobre el maizal y alcanzando a la superficie comercial pendiente de inaugurar.”Las palomitas de maíz corren de mi cuenta”,fue la respuesta de James Talbot a la invitación del gerente.

Sergio López

Felicidad retro

Engalanó los radios de su bicicleta con pequeños tacos cortados de la goma de butano,se ajustó el walkman de auriculares de gomaespuma naranja y rebobinó la cassette de “Génesis”.Enfiló la salida del polígono,con la edad en la que no existen direcciones prohibidas,sin más STOP que una cadena mal engrasada que se sale del plato, y con el tiempo de la aventura en cada esquina.

 

 

 

 

 
Sergio López