Teorema de los colores

Teorema de los colores

La plaza de La Tradición aparecía como cada primero del mes de Costumbre engalanada para la celebración anual de la festividad del Orden Inmutable.La gran avenida estaba flanqueada de banderas y estandartes de las principales casas dominantes de la nación,y algunos gerifaltes ya se dejaban ver por los alrededores con sus monturas enjaezadas con ricos brocados y damascos ,presidiendo las correspondientes comitivas cantonales .Había sido así desde un tiempo perdido en la brumosa memoria colectiva.Cada año se intentaba mejorar los actos institucionales,por lo que se cuidaban todos los detalles:el orden de participación ,la ornamentación floral ,las fanfarrias que antecedían los desfiles,tomando nota de los posibles fallos o errores a fin de no repetirlos al año siguiente.Una de las novedades de la presente edición,era que todos los esclavos que acompañaban a las representaciones debían ir perfectamente uniformados para su distinción del resto participantes.Dado que en anteriores ocasiones,la falta de decoro del personal esclavo había afeado la ceremonia.Se acordó que todos los esclavos debían vestir con prendas de color naranja .Nada se había dejado a la improvisación .La festividad del Orden Inmutable se iba a convertir en un gran éxito a mayor gloria de los principales del país .
Hugolino ,esclavo,hijo de esclavo,nieto de esclavo,había alcanzado la mayoría de edad,lo que le permitía participar en los actos lúdicos y festivos de la fecha.Se pertrechó de su camisola y calzas naranjas y marchó con el grupo de los demás esclavos que cerraba la comitiva a la que estaba adscrito .
Fascinado por el gran espectáculo que se desarrollaba en la descomunal plaza,decidió apartarse del grupo y trepar por uno de los grandes mástiles abanderados .Ante sus ojos una inmensa marea naranja saturaba cualquier rincón del lugar salpicada de pequeñas ínsulas brillantes donde se concentraba la clase dirigente con su boato y oropel .

Todo iba a cambiar.

Sergio López Vidal.

MEMORIAS DE ESCAYOLA

MEMORIAS DE ESCAYOLA

Sí, era verdad, allí estaba ella con sus mejillas sonrosadas y la misma cara que Marco, suspendida en un columpio con su mirada ojiplática .Y volví a caer en su hechizo de cromo de yogur. La maldita Heidi nos atraía a la planta de pediatría como imberbes odiseos al canto de las calíopes.Abuelito dime tú…por qué mamá desapareció tras esa puerta. Y la niña de los Alpes seguía sonriendo desde su inerte balancín, mañana habrá nuevas pequeñas presas de quirófano. Lloro las lágrimas de mamá al otro lado del ojo de buey.
Los mismos que lloraban ayer me miran hoy con indiferencia, sólo soy su propio eco cada vez más lejano, sordo. Habitantes de un corredor que no es el de la muerte pero si del miedo. Yo lo único que sabía, “era que tenía una pierna más larga que la otra”, y me imaginaba al cirujano como a un carpintero con serrucho en mano y lápiz en la oreja. Aunque la verdadera dismetría que yo sentía era entre ese mundo hospitalario, aséptico, de piropos enlatados, silencios exigidos y peluches traidores, y mi placentero, bullicioso y protector hogar del que me habían arrebatado por cinco milímetros de más en mi pierna izquierda. Volvería a ser simétrico pero ya siempre amé el caos.
Los hombres que venden humo de éter visten de verde y compran vidas por horas. La eternidad es la letra pequeña de sus contratos. La anestesia convierte el temor en melancolía y pausa la memoria selectiva .Regusto amargo en la boca y a las dos horas resucité sin haber muerto en vano. Desperté, y el mundo de clorofila volvió a ser de fría porcelana, los hombres de blanco son amables pero tienen el mismo rostro que los glaucos seres del quirófano .Blanca es también la armadura que acoraza mi cuerpo de cintura hacia abajo. Convertido en un pinocho, que cambió la madera por escayola, movido por un extraño sistema de poleas y contrapesos.
La inmovilidad es una cadena de hierro fundido en la impotencia, alargo mis cortas manos de párvulo, pero mis piernas esculpen un marmóreo pedestal. Busco la mirada de una medusa piadosa para convertirme de una vez en un pétreo efebo, y no en esta mitad cautiva. Cambio aviones sin retorno por cuentos que nunca leerán los niños que corren.
Los hombres del bar dejan a medias la partida de dominó para subir al niño-estatua al tercer piso sin ascensor. En este barrio las ambulancias siempre parten pero nunca regresan. De alguna manera era un superviviente. Un héroe…. a cambio de dos piernas. Sin más horizonte a través de la ventana que hileras de ropa tendida, ladran los perros sin amo, los niños con sus chillidos molestan a los ogros del entresuelo; y yo desbordo la cuña para orinar. El pudor del escultor impidió siquiera una hoja de parra, tan solo un infame hueco oscuro que hacía de cagar un acto clandestino, que me devolvía a la miseria humana y me alejaba de cualquier belleza de pórtico griego a la que mi febril imaginación me transportaba.

Sergio López Vidal

JUSTINA

JUSTINA

Algunas se santiguaban cuando Justina pasaba rauda por la calle principal,bueno por la única calle en sentido estricto,orillas y vereas aparte.Otras criticaban tras verdes persianas el poco decoro,de faldas y pantorrillas al aire,de Justina en su herejía de las buenas costumbres.Y la mayoría aplaudía silenciosa su osadía pionera,aunque en la misa asintieran el responso del párroco ante el temor de éste a que otras imitaran a Justina.Amazona entre vides y olivos,de Ledaña a El Herrumblar,corta el horizonte una silueta de cabellos al viento y círculos rodantes .Que por amor venció al equilibrio y al qué dirán .Espera Hilario,entre cohibido y orgulloso,el tintinear metálico que anuncia a Justina asida a su cabalgadura.Porque en este cuento los príncipes mojan pan en el vino y las princesas montan en bicicleta.*

*Dedicado a la bisabuela Justina la primera mujer que pedaleó en bicicleta y a contracorriente en Ledaña (La Manchuela ).

Sergio López Vidal©