JALEA REAL

La danza sobre el escenario doméstico comunica la rutina que mata ,y la pasividad en  el florecimiento del polen de tu deseo.Lo único cierto es el exceso de ficción, y del rojo de tus labios. Secretos y mentiras de la reina de esta colmena de neón. Jaleas con gemidos artificiales la impotencia de un desconocido,clavando el aguijón de tu efímero poder entre quienes aspiran a tu elaborada miel.Guardate de una flor sin aroma porque su encanto es sintético.
La transparente celda exhibe la recompensa para el zángano mejor postor:la jalea real de tu perdida inocencia.
Aguijoneas  con rabia pero nunca acabas muriendo como esperas.

Sergio López Vidal (c)

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RUBIK

Resbala la pastilla de jabón de unas manos . La espuma lubrica la pérdida de todo cuanto se poseyó. Y el fino hilo de agua arremolina la sangre de unas muñecas cortadas con el filo romo.El espejo vuelve a darte otra oportunidad. Nadie se suicida mirándose a los ojos.Las alicatadas  paredes parecen menguar como un maldito cubo de rubik monocolor ,siempre resuelto pero sin soluciones para escapar de él.
La despedida es más  inesperada cuando no se preparan maletas.Cuando todo queda congelado al instante en que se cierra la puerta.Y sus huérfanos objetos se derriten con la lentitud de una incierta espera.
La resaca del desamor se cura con una borrachera de amor propio.Curas las torpes e inocuas heridas.Desordenando las cuadrículas de lo vivido,pintadas ya con la pátina de un orgulloso olvido.
Secas ya la manos de jabón para comenzar de nuevo el rompecabezas sentimental.

Sergio López Vidal (c)

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EL FIN DEL MUNDO

Nació  junto a la autopista ya  para crecer más rápido, para derrapar la vida contra el asfalto. Juan Simón conduce sin dirección, y cambia el dial una y otra vez. Habla con el extraño que aparece en el retrovisor, y memoriza su matrícula acabada en un triple seis. Un ángel caído persiguiendo a un pobre diablo. La rabia se cuantifica en revoluciones, y el cuentakilómetros marca la velocidad del fracaso. Es hora de repostar los sueños abandonados en la cuneta, cambiar la ruleta rusa por la rueda de la fortuna. La nacional VI une la monotonía de la meseta con el fin del mundo,y Juan Simón acelera en el cruce del despertar,dejando atrás los demonios del pasado.Nada tiene que hacer salvo seguir la derrota de las ruinas del camino.La suerte se cuela por la ventanilla abierta y ,vuelan las multas de la tristeza y el permiso del miedo.La profecía de las olas rompe como una tormenta en el parabrisas,la ceremonia del peregrino impenitente no obedece a ningún dios,sólo a las leyes del ansiado oceáno atlántico.

Juan Simón en el fin del mundo se siente ,por fin,libre.Juan sin tierra.Nada más.

Sergio López Vidal (c)

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DESCARTES

El  movimiento cartesiano programa las razones y la autodestrucción de cualquier artificial corazón fuera de las órdenes e instrucciones primordiales.El número de serie es un maldito bautismo sobre  los repetidos rostros,y el defecto es el estigma de los desechados. El milagro virtual  enciende una pasión de litio ,y el tacto de silicona ya no se distingue de la mil veces repetida historia de una piel erizada.La poesía es un sistema binario,y no hay más placer que un onanismo de conexión remota.Los deseos de látex se frenan por una producción industrial.
La corriente de los descartados es la misma pulsión que movió   hace miles de años aquellos otros llamados hombres :los sueños…más allá de las ovejas eléctricas.

Sergio López Vidal (c )

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Otro idiota

Los poetas futuros garabatean las cuadrículas, perfectas en la rima de la rebeldía y  en  misteriosas sinalefas que descifrar.Sienten simpatía por la espontánea  tachadura,porque los versos se esculpen con el cincel de la primera derrota.
Con una mirada idiota dibujan marinos en sucios charcos, y doncellas apoyadas en ventanas de un puerto sin mar.La magia y la pasión se construyen por la senda no enseñada ni señalada.
Las líneas son paralelas a lo convencional,y secantes con el sentimiento de un alma distinta.

Yo,aún te sigo mirando como un idiota.
Afortunadamente.

Sergio López Vidal (c)
Fotografía :Miguel Hernández, poeta,de niño.

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Trenzas

Silke trenza el amanecer con extraños abrazos de madrugada, y disimula la tristeza con las cortinas abiertas .El coraje vence al tedio de un domingo por la mañana,saltando con la vista los vecinos  tejados y tocando arrebato en el campanario.
Las explicaciones cuelgan de un imán de frigorífico tan olvidadas como la dieta fracasada.El amor se congeló para mejores tiempos porque los lunes como la gloria pueden esperar.Silke  trenza los carnales  vicios con el paraíso del fin de semana para no hacerlo aburrido.
Todo se estrecha como un peinado a raya en las tardes de un domingo robado .

Sergio López Vidal (c)

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La escalerilla

Descendió los dos últimos peldaños de la escalerilla. Las manchas de pintura en ésta , revelaban los numerosos trabajos caseros a los que se había dedicado todos estos años.Duros años de preparación, sacrificio y  no faltos de fracasos.Al atardecer se refugiaba en el ya destartalado trastero,donde lo más ordenado eran las perfiladas siluetas de las herramientas ,que sin embargo acampaban  por toda la estancia.Lo que contrastaba con su gran meticulosidad a la hora de utilizarlas ,midiendo cada paso.Su esposa, Janet , lo observaba con una temerosa ternura desde la ventana trasera de la cocina,como subía y bajaba la escalerilla,uno de los primeros objetos que compraron de forma común,y que tantas veces les había unido en los desastres domésticos.Y acababa mordiéndose, en un identificativo gesto,el labio inferior para cumplir la promesa  que le había hecho de no llorar.

Con el ensayado movimiento deslizó su pie izquierdo fuera de la escalerilla,y lo plantó en aquella virgen y polvorienta superficie.Un pequeño gesto  de Neil tantas veces repetido en su particular universo de aquel garaje tejano.

Janet,desde aquella cocina situada a un segundo luz de la conquistada luna,no pudo evitar derramar una lágrima a pesar de morderse el labio.

Un gran salto para la humanidad.

Sergio López Vidal (c)

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Laberinto

El laberinto es un lugar conocido y sin elementos extraordinarios.Cruzar por él es repetir los gestos grises de los días sin cielo.Esperando el lado valiente de los transeúntes, que pintan atajos de grafiti para la huida de sus atrapados habitantes.Se borraron nuestras iniciales en los corazones arañados al hormigón.Y caminamos equidistantes entre estos muros ,en la pendiente inversa de aquel perpendicular primer amor . Se consume el oxígeno por las galerías, absorbido por quienes inspiran el aliento de los desesperados ,y expiran los nocivos rumores que recorren veloces los saturados pasillos. Los abandonados acotan las distancias para morir en un familiar sitio,arraigando su alma en la bóveda correspondiente .Los sueños giran en las traidoras esquinas.Yo,siempre ,despierto cuando me sueltas la mano.

Sergio López Vidal (c)
Fotografía :mj pineda (c)
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NADA

Una intrusa y barroca cortina de estampado de flor gris corta el aire furtivo de la meseta,y miente una pobreza,que siempre es mínimalista en lo necesario ,y excesiva en lo inservible. El Tío Magnífico acumula mancas muñecas,que Penitencia ,su esposa,coloca en la cabecera de la cama, sonrientes con sus tiznadas desnudeces sin sexo.Boabdil, el moro que lloró, alfombra con urdimbres lágrimas, el austero suelo de mortero de la entrada,y a Penitencia el otrora tapiz le parece elegante:con reyes y enjaezados caballos.Un almanaque ,anclado en 1978,decora el hogar,con futbolistas de entalladas camisetas,que parecen respirar la sopa boba cocinada a sus botas. Un peluche tuerto,atrapado en una fresquera de rejilla verde,parece pedir el auxilio de unas infantiles manos.
Penitencia viste la alcoba con un raido manto retirado a la patrona local,que también abandera su balcón durante las fiestas mayores.

Disfrazando lo poco.Combatiendo la nada.

Sergio López Vidal ( c)

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MAR INTERIOR

Maldito viento que saca a la gente de quicio,y adereza ataudes con la salina tierra que nos rodea, cubriendo con el velo mineral las vidas que cristalizaron en ella.
Gonzalo regusta su golosina dominical en la punta de su lengua, intentando burlar la salobre y perpetua saliva del destete. Yuste,el bibliotecario,le cuenta que somos como esos pequeños peces varados en espera de la pleamar.Que nunca mueren lo suficiente ni viven demasiado.
Hay toque campanero de muerto,marea baja que hiere el censo conocido.Porque aquí el duelo arraiga como una glauca veta que atraviesa los curtidos pechos de toda la comunidad.Gonzalo acude con la cotidianidad de su ropa de domingo,y de médico,y de entierro.La biblioteca hoy esta cerrada.Yuste le sonríe, y con disimulo bracea nadando al aire.A Gonzalo le gustaría repetir el mismo gesto,pero el seco frío y,sobre todo,su rubor de viejo adolescente se lo impiden.Ladea su cabeza , y sube sus destensadas calcetas hasta más arriba de sus rodillas.Sabe que antes o después subirá la marea.Ofrece sus respetos al finado,mientras dibuja con el dedo unas onduladas lineas que semejan olas sobre el féretro.
El cortejo funebre camina como un cuerpo único al camposanto, Gonzalo un poco más retrasado observa la yema de su índice , blanca de sal.La sal de nuestro mar interior.

Sergio López Vidal (c)

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